31/03/2016

Ascensor eléctrico o ascensor hidráulico: ¿Cuál es mejor?

En este artículo abordamos el eterno dilema entre los dos sistemas de elevación

A la hora de instalar un ascensor, una de las dudas más frecuentes es si será mejor instalar uno con sistema eléctrico o hidráulico. La diferencia equivaldría a tener que escoger entre un coche diésel y uno de gasolina, pero en este caso aplicado a la mecánica específica del ascensor, que será lo que le permitirá mover la cabina.

Hasta hace unos años, los ascensores hidráulicos eran la opción favorita ya que, comparados con los de sistema eléctrico de la época, presentaban muchas más ventajas. Ello es debido a las características propias del sistema de accionamiento (dicho llanamente, lo que mueve hacia arriba y hacia abajo la cabina). Así, en el caso de los hidráulicos y como su nombre indica, su accionamiento se basa en la inyección hidráulica: al subir el ascensor, un pistón conectado desde el foso a la cabina bombea aceite, generando la presión suficiente como para elevarla. Cuando, por el contrario, queremos bajar, el sistema abre las válvulas de presión, dejando que la cabina descienda por la gravedad.Por ello, el sistema hidráulico se consideraba mucho más eficiente, ya que no consume energía cuando baja la cabina.

Por otra parte, eran mucho más seguros que los eléctricos ya que la cabina se sostiene siempre sobre un grupo de pistones apoyados directamente sobre el foso, por lo que desaparece el miedo a la hipotética ruptura de algún cable traccionador. Además, los ascensores hidráulicos no necesitaban una gran sala de máquinas, normalmente situada en la parte superior del cajón del ascensor. Al contrario, solo requería de un pequeño habitáculo, más o menos cercano al ascensor, para albergar el motor.  

Las diferencias se acortaron con la aparición de los nuevos motores para ascensores eléctricos en los últimos 10 años. Gracias a esta nueva generación de motores, el sistema de tracción requiere mucho menos espacio, permitiendo deslocalizar la sala de máquinas, igual que en los ascensores hidráulicos. Por otra parte, estos motores eran más rápidos y mucho más eficientes, dejando en desventaja a los hidráulicos. Así, mientras los hidráulicos requieren corriente eléctrica trifásica para poder funcionar (implicando la correspondiente adaptación del sistema eléctrico del edificio si es necesario) los eléctricos más modernos utilizan monofásica.

Hasta aquí, podríamos pensar que los ascensores hidráulicos tienen los días contados, pero una vez más, dependerá de nuestras necesidades que un sistema u otro sea el mejor. Por ejemplo, los ascensores eléctricos suponen una opción recomendable para trayectos largos, como edificios de más de 3 plantas, ya que son más rápidos. Pero por otro lado, necesitan mucho espacio y mayor distancia para frenar. De esta manera, los ascensores hidráulicos suponen la mejor opción para edificios de pocas plantas o casas particulares ya que presentan un consumo reducido y se adaptan mejor a los espacios pequeños.

Antes de decantarnos por una u otra opción, deberemos tener en cuenta su uso a corto y largo plazo. Si nuestro ascensor debe salvar muchos pisos (por ejemplo, bloques de viviendas de 5 o 6 plantas), el uso del ascensor será previsiblemente intensivo y se requerirá más velocidad, por lo que sería más aconsejable un ascensor eléctrico.

Por otra parte, en un edificio de pocas plantas o particular, dónde el uso seguramente será puntual y dónde es más importante que la máquina sea eficiente que rápida, los ascensores hidráulicos son la mejor opción.  

En ambos casos, deberemos tener siempre presente las medidas y el espacio que requieren un sistema y otro (foso, sala de máquinas,…), así como una cabina accesible que contemple la entrada de un usuario en silla de ruedas.

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